QUE LOS QUE CREEN QUE ES IMPOSIBLE, DEJEN EN PAZ A LOS QUE LO ESTÁN INTENTANDO

Una de las cosas que más me gustan es escuchar nuevos proyectos de personas. Debido a la época económica que estamos viviendo, hay muchas personas que sacan su mayor creatividad y ponen su cabeza a funcionar para auto-emplearse. El tema, como todos sabemos, empieza por detectar algo “que falta” o simplemente en mejorar algo que ya existe. Es cierto que hay que tener cuidado porque emprender  es algo que requiere mucha dedicación y un determinado capital, que puede ir desde una cantidad muy pequeña a cantidades ingentes  de dinero, y uno tiene que valorar muy bien cuánto pone en juego.
Pues bien, el emprendedor cree que ha encontrado una idea genial, investiga, estudia información, mira negocios “parecidos”, observa cómo les ha ido; en caso de éxito, cuáles han sido los ingredientes, en caso de fracaso, cómo se podría haber evitado, estudia el mercado, etc. Esto y millones de cosas más.
Bien, llega el momento de decírselo a las personas que están a nuestro alrededor:  familiares y amigos. Y ahí llega “la cruda realidad”. Uno, que está encantado con su proyecto, que le llena de ilusión y que se le iluminan los ojos, le dice a un amigo/familiar:

- Te tengo que contar: voy a montar un negocio, creo que he tenido una gran idea, he hecho cuentas y creo que puede funcionar. Me parece que, con esfuerzo y dedicación, podría crear algo bonito.

El amigo/familiar, no siempre, pero sí muchas veces, dice:

- “Tú estás loco, con la que está cayendo. No va a funcionar, la gente hoy en día no gasta ni un duro en nada. Vamos, que lo único que vas a conseguir es endeudarte.”

El emprendedor, con ilusión continúa:

- “Sé que está difícil el tema, pero lo he mirado bien, creo que no hay ninguna cosa igual por la zona y el negocio más parecido que he encontrado por nuestro barrio estoy convencido de que se puede mejorar.”

Amigo/familiar, ahora convertido en saboteador:

- ¿Negocio parecido? ¿no te referirás a Manolo, el que lo tiene montado en la calle Martinete 14? ¡pero qué dices tío! No tienes ni idea… Manolo, tiene padrino... su padre está forrado, imagínate si no le funciona a ese que tiene contactos… vamos, sinceramente, que yo, si fuese tú, seguiría echando currículum que llega un momento que suena la flauta. No estás para gastarte los cuatro euros que tienes ahorrados.

Y así el emprendedor empieza a pensar que su idea puede no merecer la pena, que quizá es un riesgo. El saboteador se instala en su cabeza, empieza a ocupar espacio, un espacio que se va alimentando de más espacio… Y, al final, renuncia.
¿Por qué hay personas que se dedican a dinamitar las ideas de otros? ¿por qué no comparten la ilusión de un proyecto? Puedo decir a mi amigo que tenga cuidado, por supuesto, puedo ponerle en situaciones que quizá no haya pensado para que las observe, pero ¿por qué hay individuos que sabotean grandes ideas?

Voy a lanzar una pregunta que quizá pueda en principio resultar excesiva pero ¿no será  que lo que le pasa a ese saboteador externo es que, el brillo de los demás, le pone más de manifiesto la mediocridad que existe en su vida? El empredor ¿le muestra al no emprendedor, de una manera más clara, los miedos que le paralizan?

Diana
@remaginatec

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