Mis amigos los animales


animals pelicula estreno Título: Animals
Director: Marçal Forés
Producción: Escándalo Films
País: España
Idioma: catalán / inglés
Año: 2012
Duración: 94’
Intérpretes: Oriol Pla, Augustus Prew, Dimitri Leonidas, Roser Tapias, Martin Freeman

“Esto es cine y en el cine puede pasar cualquier cosa”. Semejante declaración de principios ocupaba la pantalla en un momento del corto “Yeah, yeah, yeah” (2005), de Marçal Forés, entonces estudiante de la ESCAC. La productora que surgió asociada a la muy moderna y prestigiosa escuela de cine, Escándalo Films, estrena ahora “Animals”, el debut en el largo de un alumno aventajado.

Los temas, estética, influencias y obsesiones recurrentes del autor ya estaban perfectamente definidos en sus cortos: adolescencia, fantasía, pop, sexo y muerte son algunas de las claves del universo Forés, híbrido y multirreferencial. Bajo una apariencia naif y colorista, late la angustia existencial. El espíritu ácrata, heredado de las vanguardias estéticas y sus sucesivos refritos, no es un plato fácil de digerir para cualquier estómago. Tal vez de ahí surja la impresión de que nos encontramos ante una película extraña, que “no se entiende” (¿quién dijo que es necesario entender para disfrutar una película?), calificada de “críptica” en más de una reseña. Tal vez se refieran a la criptozoología, o es que no han visto la última de Leos Carax.

animals-marcal-fores_261012_1351236001_29_-530x300 El protagonista es un adolescente “diferente” que acude a un colegio británico y tiene un grupo de música con su mejor amigo: Deerhoof, interpretado por un osito de peluche dotado para la actuación, que es la revelación de la película. Si en “Pesadilla en Elm Street II” los demonios de la adolescencia se encarnaban en Freddy Krueger, en “Animals” se trata de un adorable muñeco amarillo y angloparlante. El azar ha querido que este mismo año se haya estrenado una bobada en la que Mark Wahlberg también habla con un osito. De esta forma podemos comprobar el camino tan diferente que pueden tomar dos argumentos aparentemente idénticos. Forés apuesta por el riesgo, yendo por un camino que no siempre es fácil de seguir. Las etiquetas de cine gay o drama adolescente se quedan cortas. Cuando parece que la película se va a convertir en más de lo mismo, cambia de rumbo. Por ponerle una pega, en el tramo final se engaña al espectador de forma poco escrupulosa. Una innecesaria trampa de guion, que el film logra remontar gracias a la intensidad de las últimas escenas.

“Hacer cine es hacer las futuras películas favoritas de alguien”. Son palabras del director de esta película en una entrevista, consciente de que tiene entre manos lo que puede acabar convertido en un film de culto.  

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