Ciclo hermanos Coen: 'Un Tipo Serio', parábola judía


Tras el año más prolífico, y uno de los más exitosos, de los hermanos Coen, estos no tardaron en volver con una nueva comedia dramática que nos mostraría un relato personalísimo que casi parecía una película autobiográfica. La religión judía, de la que ambos son "devotos", sería el motor de 'Un Tipo Serio', que quizá es el trabajo más significativo de los hermanos en cuanto a plasmar sus inquietudes artísticas desde la fantástica 'Barton Fink'.

Medio-oeste americano, 1967. Larry Gopnik es un profesor de física que ve cómo de la noche a la mañana su vida comienza a derrumbarse. Larry es un hombre bueno, un marido fiel y afectuoso, un buen padre y un profesor serio. Pero, de repente, todo en su vida empieza a ir mal. Su mujer lo abandona sin explicaciones, y el amante de ella lo convence para que deje el domicilio conyugal por el bien de los niños y se mude a un motel. De pronto, la carrera de Larry se ve amenazada por una serie de anónimos en los que se le acusa, de manera vaga, de traición. Para colmo, cuando el amante de su mujer muere en un accidente de coche, ella le exige que pague el entierro. Y por si esto fuera poco, también tendrá que pagar la fianza de un hermano jugador. A pesar de tantas desgracias, es imposible no reírse de la mala suerte de Larry en un mundo que quizá nos sea demasiado familiar...



Lo que primero nos llama la atención de 'Un Tipo Serio' es su desconocido reparto, encabezado por un magnífico Michael Stuhlbarg, actor curtido en Broadway que es el centro del relato. El actor, que dice más con miradas que con diálogos, es una muestra más de la capacidad de los Coen dirigiendo a sus repartos, y se maneja a la perfección en un film cuya banda sonora y fotografía vuelven a estar a cargo de Carter Burwell y Roger Deakins, respectivamente.

Un guión sin fisuras se ve increíblemente potenciado por un prólogo inicial magnífico que introduce una historia que posee una de las aperturas y cierres más perfectos de los últimos tiempos, demostrando así, una vez más, el amplio conocimiento que los Coen poseen sobre el séptimo arte. Sólo esas secuencias, inicial y final, nos sirven para darnos cuenta que estamos ante una obra cinematográfica superior a la media, con un control absoluto por parte de los hermanos Coen sobre el material que tienen entre manos.



En definitiva, 'Un Tipo Serio' es una película de aparente sencillez que va un paso más allá en cuanto al dominio cinematográfico absoluto por parte de sus creadores.

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