Ciclo hermanos Coen: 'Quemar después de Leer', retorno a la comedia disparatada


Tras los tres años que separan a 'Ladykillers' y 'No es País para Viejos' nadie pensaba que los Coen volverían tan pronto, en apenas meses, para ofrecernos la que sería su siguiente película. Una nueva comedia que añadir a su extensa filmografía llegaría con 'Quemar después de Leer', con un reparto realmente espectacular y una premisa divertidísima.



Ozzie Cox es un agente de la CIA que está escribiendo sus memorias en un CD, pero su mujer se lo roba y va a parar a manos de los empleados de un gimnasio, que no son muy listos, pero que intentan chantajear a Cox. La CIA, naturalmente, interviene en el asunto, que se complica cuando el empleado del gimnasio se encuentra con el amante de la mujer de Cox. Basada en la novela "Burn Before Reading: Presidents, CIA Directors, and Secret Intelligence" del ex jefe de la CIA Stansfield Turner.

Desde luego, la historia vuelve a parecer concebida para que los Coen la llevaran a la gran pantalla y, una vez más, consiguen un resultado ampliamente interesante y divertido. De nuevo tenemos el tema fetiche de los hermanos Coen, en la que una banda de perdedores trata de mejorar su vida con algo que parece inofensivo pero que acaba desembocando en todo lo contrario. En este sentido, el guión de los Coen vuelve a ser una maravilla de perfección milimétrica y nos ofrecen una comedia magnífica que, aun así, no se encuentra a la altura de 'El Gran Lebowski'. Encontramos en el guión una mordaz crítica a la manera de pensar actual, dónde las manías persecutorias están a la orden del día y el culto al cuerpo es más importante que el de la mente y, quizá, falte algo de crítica a los servicios de inteligencia americanos.

Una de las mayores bazas del film es su mencionado reparto, en el que sobresale Brad Pitt en su papel de estúpido bobalicón, y que está magníficamente acompañado por John Malkovich, Tilda Swinton, Frances McDormand, George Clooney, Richard Jenkins y J.K. Simmons entre otros. A la magnífica partitura de Carter Burwell, esta vez le acompaña la fotografía de Emmanuel Lubezki, que sustituye al habitual Roger Deakins realizando un gran trabajo.



En definitiva, 'Quemar después de Leer' es una magnífica comedia que consolidaba el buen hacer demostrado por los Coen en 'No es País para Viejos', y que sería el inicio de una nueva época de creación artística única, distinta a la anterior pero no por ello inferior.

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