'Los Crímenes de Oxford', nuevo intento fallido



En la actualidad existen varios casos de directores españoles que se ganan la vida realizando sus obras en Hollywood. Ahí está, por poner un ejemplo, Rodrigo Cortés, que ha realizado las interesantes 'Buried' y 'Luces Rojas', y Amenábar también cruzó el charco con cierto éxito al realizar 'Los Otros'. Sin embargo, no siempre ha habido suerte para el director que lo ha intentado más allá de nuestras fronteras, y aquí un buen ejemplo sería el del interesante realizador Alex De La Iglesia, que lo intentara en su momento con esa obra menor que es 'Perdita Durango' y que lo volvería a intentar con la que hoy nos ocupa, 'Los Crímenes de Oxford'.

Un joven americano que estudia en Oxford descubre el cuerpo sin vida de su casera, una mujer que en su juventud había formado parte del equipo que descifró el Código Enigma de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Poco después, un profesor de lógica de la universidad recibe una nota en la que se advierte que ése es el primero de una serie de asesinatos. El estudiante y el profesor deciden investigar el caso, utilizando códigos matemáticos, para encontrar el patrón que sigue este asesino en serie. Basada en el libro "Oxford Murders" (Crímenes Imperceptibles), de Guillermo Martínez.

Aunque esta vez el intento sea encomiable, de nuevo Alex De La Iglesia fracasa en su premisa. Desde un guión tramposo y fallido hasta un reparto poco inspirado, encabezado por unos anodinos Elijah Wood y Leonor Watling, al que tampoco ayuda la presencia de un actor de la talla de John Hurt, 'Los Crímenes de Oxford' aparenta ser un despropósito mayor de lo que realmente es.



Porque aunque la película no llegue a resultar satisfactoria, se nota la buena dirección del director español. Un buen ejemplo del buen hacer de De La Iglesia se encuentra en el falso plano secuencia que nos descubre a la primera víctima, sin duda una muestra de maestría en cuanto a la dirección. La fotografía a cargo de Kiko De La Rica es de lo más acertado del film, y la música de Roque Baños no desentona con el tono principal de la misma.

Pero sin duda nos encontramos ante una obra un tanto vacía, lastrada por un guión absurdo y, en ocasiones, predecible que no mantiene el intento de Alex de la Iglesia de ofrecer una obra distinta a la que nos tiene acostumbrados en su filmografía.

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